Desde que hice el post Compras en el exterior: cuánto puedo gastar sin pagar impuestos y mucho más, muchos han preguntado también cuánto se puede llevar en un viaje, y cuáles son las formas más convenientes de manejar el dinero cuando salimos al exterior.

Actualmente, podemos sacar del país, en efectivo, sumas inferiores a us$10.000 (los menores de 16 años hasta us$5.000). Como bien aclara en la parte “Viajeros” en la web de Afip, montos superiores deberán declararse, y además tienen que ser en pesos.

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En cuanto a bienes y productos, aclaran que la franquicia sin pago de arancel de salida o exportación es hasta de us$2.000:

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En cuanto a las recomendaciones que puedo dar para viajeros “comunes”, que deberán contar con dinero u otros medios de pago para gastos convencionales, voy a hacer una síntesis de lo que hago yo y lo que creo conveniente.

Hoy con la posibilidad de comprar todo previamente, y ya viajar con las reservas de hoteles, traslados internos, entradas a atracciones, etc, no hay necesidad de hacer grandes gastos, una vez en destino.

Creo que es fundamental contar con por lo menos una tarjeta de crédito internacional al momento de salir del país (en viajes dentro del país da lo mismo las locales). Personalmente, estoy seguro que es la mejor forma y la más cómoda. En países como Estados Unidos o los de Europa, todo se puede pagar con crédito: estacionamientos, bares, taxis, máquinas de bebidas o snacks, etc, aunque sean pequeños gastos, incluso de centavos. Como propia experiencia, puedo contar que estando en EEUU por 2 semanas, he gastado apenas un par de billetes (literalmente 2 o 3 dólares). Si nos remontamos a un par de años atrás con toda la historia del cepo al dolar y el 35%, había que cuidar el efectivo lo más posible, cosa fácil en Norteamérica.

Si salimos a lugares no tan avanzados en ese sentido, como podría ser en Sudamérica o Sudeste Asiático, los puntos y ciudades más centrales a los que acuden el 99% de los turistas, cuentan en casi todos los casos con medios de cobro electrónicos, por lo que tampoco no hay que preocuparse de contar con demasiada moneda local.

Remarco, creo que la tarjeta de crédito es la forma más segura y cómoda hoy en día para manejarse. Otras ventajas son (dependiendo tipo y contrato que tengamos), la posibilidad de sumar millas o kilómetros en programas de viajero frecuente, o puntos en algún sistema tipo Quiero!, propio de los bancos. Con las tarjetas más pro, tenemos muchas veces incluidos seguros al viajero o de autos alquilados, por ejemplo.

Hay quienes utilizan el débito. Cuenta con las ventajas similares, aunque es tal vez menos segura con el tema de clonación. En ese sentido, hay una gran diferencia con la de crédito. Si nos roban o clonan la tarjeta, con ésta última podemos desconocer los gastos y hay seguros que nos amparan contra estos delitos. Si nos pasa con la de débito, nos pueden hacer gastos, o incluso vaciar una cuenta, con un difícil reclamo y pocas posibilidades de recuperar lo perdido. Como ventaja, el uso del débito tiene un pago inmediato de la compra realizada, por lo que funciona bien para quienes no quieran acumular tanta deuda al finalizar el viaje.

Como última opción, y la que menos he usado y menos recomiendo, es la de llevar desde casa dinero en efectivo para luego acudir a casas de cambio. En primer lugar, si nos roban, perdemos todo o parte del mismo, tendremos un gran problema. Segundo, ir a una casa de cambio nunca es conveniente, ya que en esa simple transacción hay una empresa que espera obtener ganancias, y lo hace pagando menos que el cambio oficial, claramente. Incluso he visto valores ridículos y grandes montos mínimos para poder “comprar” moneda local. Por ejemplo en mi última visita a Brasil Natal y Pipa 2017, en el aeropuerto de Natal, pregunté por curiosidad por Reales, y el mínimo permitido para cambiar eran 500 Reales, a una tasa carísima. Por eso, en caso de ser ésta la única alternativa que tienen, tratar de buscar el cambio fuera de aeropuertos, terminales u hoteles, ya que no conviene para nada.

En caso de estar obligados a llevar el dinero, me han comentado de la posibilidad, en Europa, de abrir una cuenta de viajero en bancos locales. Así, se puede acudir a una entidad bancaria al país al que lleguemos primero, depositar el efectivo en una cuenta, y salir con tarjetas de crédito. Esto es algo que voy a averiguar bien próximamente, ya que me lo confirmaron, pero sin mucho detalle.

Por último, quienes piensen en utilizar principalmente tarjetas de crédito cuando viajan, y les preocupa las variaciones que pueda sufrir el dolar en Argentina, muchos van ahorrando previamente en esa moneda, cambiando directamente los pesos, y guardando en las Cajas de ahorro en dólares que ahora todos los bancos incluyen. De esa forma, al pagar la deuda con la misma moneda, no importa si subió o no en ese último periodo.

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