Recién llegado del viaje por algunas ciudades europeas, quiero contar un poco cómo está el tema de seguridad y controles en aeropuertos y en general, ya que en este momento por los hechos que ya todos conocemos, hay una tensión mayor, lo que lleva en ciertos puntos, a extremar el chequeo a los pasajeros. Primero, quiero ir viendo una a una cada terminal por la que pasé:

El Prat – Barcelona

Como cuento en Viaje a Barcelona (incluidos momentos de tensión), el tramo de ida fue desde Ezeiza a Barcelona directo. En primera medida, y como off topic, cuento que el control aduanero a la llegada fue totalmente rápido, sin preguntas y simple. Literalmente, más “liviano” que para entrar a países limítrofes, en el que sólo nos miraron el pasaporte a cada uno, a lo que directamente nos dieron el paso. Ni preguntas de cuánto tiempo era la estadía, o que plan teníamos, hotel, etc.

Volviendo al asunto en el que hago foco, desde El Prat tuve dos salidas (ambas desde la Terminal 1): la primera, para ir a París, ,y la segunda, en el regreso a Argentina.

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Es un control regular, en la que se pasa todo el equipaje de mano por las cintas. En algunos casos, pedían pasar el calzado por el scanner, pero, si bien es un puesto de seguridad completo, no es tan invasivo como otros. Por supuesto que como en cualquier otro, siempre hay que poner en las bandejas billeteras, documentación, relojes, celulares. Las tablets y pc van en un canasto aparte. Todo líquido en un envase de más de 100 ml no se puede pasar, sea agua o cualquier otra cosa.

Gatwick – Londres

Sin duda, el control más exigente y engorroso por el que he pasado. Claramente, los atentados que en este último tiempo tuvieron lugar en Inglaterra, son el motivo por el que entrar o salir de este país requiere más chequeos.

Luego de embarcar, con el equipaje de bodega ya despachado, se llega a una estación en la que hay bolsitas con cierre, en la que se indica que todo líquido que llevemos con nosotros en ese momento, debe pasarse a estas bolsas, separado del resto. Ahí se pone un poco complicado, por el hecho de que uno no siempre recuerda absolutamente cada cosita que tiene repartida por ahí. Así que a abrir los carry on, mochilas,y empezar a buscar.

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Cuando tenemos todo listo, vamos para las cintas, donde se procede parecido a lo general. Luego, antes de buscar las cosas, nos desvían a un scanner cilíndrico en la que hay que entrar parado y descalzo, porque al calzado hay que sacárselo previamente para que pase por un pequeño scanner especial para ello, cosa que no había visto nunca.

En caso de que haber olvidado algo con líquido, retienen la maleta o donde sea que esté, para que el dueño la abra junto a un oficial. En nuestro caso, en un carry on, olvidamos un frasquito mínimo de Hepatalgina, que fue identificado inmediatamente en el control. Cuando abrieron la valija, buscaron derecho en el lugar, lo miraron un poco, y lo devolvieron sin problemas.

Todo esto nos llevó varios minutos, por lo que en estas ciudades centrales de Europa, hay que llegar con tiempo de sobra al aeropuerto.

Las Palmas – Gran Canaria

Otro aeropuerto español. Los controles fueron similares a los de Barcelona. Completos, pero lo normal de hoy en día.

Estación Garé du Nord- París

Garé du Nord es una estación de tren de París, en la que tomamos el tren Eurostar para llegar a Londres. Como se sale de los países europeos de acuerdo Schengen, hay que hacer un chequeo de viaje internacional. Ahí mismo se hace migraciones, con la salida de la comunidad europea, y la entrada a Inglaterra.

Como las valijas viajan con nosotros en el vagón, debemos llevar todo y pasarlo por las cintas, junto a lo que llevamos de mano. El control es regular, es decir, no tiene particularidades como las que conté de Gatwick.

Lo que si me llamó la atención, es que antes de llegar a la zona de embarque, había un tipo con un cartel en las manos, igual al de la siguiente imagen, que además se repetía por todos lados:

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Ezeiza y Córdoba

Cuando llegamos a Ezeiza, para finalmente retornar a Córdoba, tuvimos otro de los controles más pesados. Teníamos que ir a la Terminal C, donde salía el vuelo doméstico que restaba. Al embarcar, pasamos por una revisación bastante exhaustiva de todo el equipaje de mano, calzado, sumado a un cacheo, que se hacía suene o no el detector de metales. Creo que está bueno que se refuercen los controles internos en el país, ya que estimo que los equipos que hay no deben ser los más modernos.

En Córdoba, en la partida, el chequeo es bastante light, no ha cambiado demasiado en los últimos años. También supongo que aquí si los equipos son de última generación, ya que todo el aeropuerto fue modernizado hace poco tiempo.

Todo esto es para que tengan en cuenta lo estricto de la seguridad que se está aplicando en todos estos puntos, los que estamos obligados a pasar en un viaje. Creo que es algo que está generalizado, por lo que recomiendo viajar livianos, ir con paciencia y buena voluntad. También hay que tener presente que en muchos lugares, por ejemplo en París, podemos ser sujetos de algún control incluso en tiendas de ropa, como el caso de muchos locales en Champs Elysees, donde grandes marcas hacen presencia. Ni hablar de lugares icónicos o museos.

Dejo otros post de los primeros de este viaje por Europa:

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