Habiendo dejado ya hace unos días la capital francesa, puedo hacer una pequeña reseña de lo que me dejó en esta primera visita.

En primera instancia, se ve que es una ciudad muy ordenada, todos los edificios tan típicos están impecables, las calles y parques igual, todo muy limpio, y sin rastros de papelitos o basura.

Los parisinos tienen un buen nivel de vida, y eso se nota en su forma de vestir, los bares y restaurantes llenos a toda hora, y los miles de autos espectaculares que se ven en las calles, todo a tono con la hermosa ciudad.

Me pareció que está bien conectada por el transporte público, ya sea en los metros, que funcionan muy bien, aunque un poco abarrotados a ciertas horas, o en los buses normales. En un futuro post voy a contar un poco cómo funciona todo esto, pero en principio remarco que para cualquiera de los dos medios sirve el mismo boleto, que cuesta entre 1.45€ a 1.90€ según la cantidad que se compren.

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Y a pesar de ser fácil y práctico moverse en los medios que recién cuento, muchos de los iconos y zonas más interesantes de la ciudad están realmente cerca, por lo que a quienes les guste caminar y caminar, lo pueden hacer tranquilamente, ya que por ejemplo, un circuito que incluya la Torre Eiffel, conectando por Champs Elysees y Arco del Triunfo, luego Louvre, y hasta Notre Dame, es posible. Quizás no todo de un solo tirón, y hasta conectando partes con metro o bus. Pero lo que quiero decir con esto, es que la ciudad concentra la mayoría de los puntos principales en una zona no tan grande, y a orillas del Sena.

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Si, otros atractivos, como Montmartre y la iglesia del Sagrado Corazón, están un poco más alejados, y ya lo mejor es moverse en transporte público.

Lo que me sorprendió, y tendrá post en su momento, es la “ciudad moderna” de París. Es una zona financiera que concentra muchos edificios espectaculares, entre ellos el gran arco que enfrenta (a varios km), el original Arco del Triunfo. No había escuchado mucho sobre esta parte, y me parece que es imperdible.

En cuanto a los franceses, según mi experiencia, son muy amables y predispuestos a responder alguna consulta o ayudarnos. Lo que si, la mayoría habla muy poco inglés, y el francés para mi es inentendible, por lo que a veces la comunicación es algo complicada. De todas formas, carteles, menús, y cualquier cosa fundamental que esté escrito, siempre se traduce por lo menos al inglés, y en algunos casos a otros idiomas.

Un punto que me llamó la atención, es los pocos mercaditos y/o negocios tipo kiosko que hay. Realmente, es difícil algunas veces, conseguir alguna bebida o algo para comer al paso. También creía que estaba lleno de panaderías, pero la verdad que vi pocas.

En cuanto a la seguridad general, creo que es muy tranquila, como suele ser en estos países, aunque en varios puntos, como en la misma torre o el metro, advierten bastante con los carteristas. Pero esto no quita que se puede caminar tranquilamente de noche por la calle (más por donde se suelen mover los turistas).

 

Como un aparte, con el tema de los últimos atentados que se dieron en Europa, los controles para entrar a cualquier parte interés, incluyendo ciertas grandes tiendas, como Adidas, stands de autos, etc (por ejemplo los de la Champs Elysees), están muy ajustados, tanto que en todos piden revisar las mochilas y carteras de todo el mundo. Ni hablar cuando fuimos a Roland Garros! La verdad que están bastante más “hinchas” que en EEUU incluso.

Esto puede ser molesto en cierto punto, pero se hace por la propia seguridad de la gente.

Este breve repaso de París será profundizado en cada post que vaya haciendo, de los muchos que se vienen también con los de Barcelona, Islas Canarias y Londres. Acá dejo los primeros dos de este viaje a Europa:

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